La mejor cortina para un dormitorio no siempre es la que más oscurece

Cuando llega el momento de elegir unas cortinas para el dormitorio, muchas personas empiezan por el mismo sitio: buscan una cortina opaca. Es una asociación casi automática. Dormitorio equivale a oscuridad, y cuanto menos entre la luz, mejor se descansará.

Sin embargo, esta idea no siempre empuja a escoger la mejor elección cuando hablamos de cortinas para habitaciones o dormitorios. Y esto se debe a que la cortina está puesta en un dormitorio durante 24h y los 365 días del año, no solo cuando nos vamos a dormir.

El error no suele estar en la cortina

Uno de los errores más habituales es elegir una cortina pensando únicamente en la noche.

Pero un dormitorio también se utiliza cuando amanece, al vestirse por la mañana, al leer un rato antes de dormir, cuando entra una luz agradable por la ventana o, simplemente, cuando quieres que la habitación resulte más cálida y acogedora.

Cuando la decisión se toma pensando solo en bloquear la luz, es fácil dejar en un segundo plano todo lo demás.

cortinas de lino

Este es el momento en el que muchas personas cambian de idea

Antes de comprar unas cortinas, solemos imaginar el dormitorio completamente a oscuras. Es como la primera premisa que nos imponemos al comprar unas cortinas para vestir una habitación donde se descansa. Sin embargo, después van apareciendo preguntas que son mucho más practicas, pensando no solo en la noche, también en el día a día: "¿Qué quiero que haga realmente esta cortina?"

Y es ahí donde la respuesta empieza a cambiar.

Quizás quieres dormir sin que te despierte el sol a primera hora de la mañana con los rayitos de luz. O seguramente ya tienes una persiana (muy típico en España) que cumple esa función de oscurecer y lo que echas en falta es algo de intimidad cuando anochece, vestir mejor la ventana y darle un toque distinto o construir una estancia que va a ser más agradable durante todo el día.

No empieces por el tejido, empieza por tu necesidad real

Nuestro equipo de Atención al Cliente siempre lo resalta. Normalmente el cliente llega ya con un tejido de cortina en su cabeza, pero hay que volver un paso hacia atrás y conocer qué necesidad quiere resolver con esta cortina. Esto cambia muchas de las decisiones de compra.

Si alguna vez has pensado esto... Lo que normalmente funciona mejor
"La luz de primera hora me despierta todos los días." Una cortina opaca que ayude a reducir la entrada de luz.
"Quiero intimidad, pero no vivir a oscuras." Un visillo o una cortina de tela ligera que mantenga la privacidad sin renunciar a la luz.
"Siento que al dormitorio le falta calidez." Una cortina de tela que aporte textura, haga la estancia más acogedora y complete la decoración.
"Solo cierro las cortinas cuando anochece." Una cortina de tela o un visillo que acompañe la decoración y deje entrar la luz durante el día.

Cuando los comerciales y el equipo se asesoramiento al cliente empieza a resolver estas dudas y necesidades que no existían inicialmente en las pretensiones de compra de los clientes, todos ellos llegan a la siguiente conclusión: "En ninguna de las situaciones se empieza hablando de los tejidos, se empieza hablando de cómo vives el dormitorio".

Una duda que suele repetirse aunque no lo creas

Hay una pregunta antes de comprar la cortina que siempre marca un antes y un después, lo que se conoce como un punto de inflexión.

"Si ya tengo persiana, ¿realmente necesito una cortina opaca?"

Esto es porque en el 90% de los casos, la persiana que está colocada en un dormitorio, ya proporciona un nivel de oscuridad muy óptimo para un buen descanso. Es ahí donde la cortina pasa a cumplir una función inesperada para muchos:

  • Aportar privacidad
  • Suavizar la entrada de luz cuando la persiana está subida
  • Conseguir un efecto más acogedor en la habitación

Cabe resaltar que esto no anula en ningún caso la elección de una cortina opaca para una habitación, significa que no es la única respuesta posible.

No hay una cortina perfecta. Hay una habitación distinta en cada casa

La orientación de la ventana, si enfrente hay otro edificio, la altura de la vivienda o incluso la forma en que utilizas el dormitorio cambian por completo la recomendación.

Dos habitaciones aparentemente iguales pueden necesitar soluciones diferentes. Por eso merece la pena hacerse una última pregunta antes de elegir. No es "¿Qué cortina compra todo el mundo?". Es mucho más sencilla.

"¿Cómo quiero sentir esa habitación cada día?

La mejor cortina no es la que deja pasar menos luz. Es la que consigue que dejes de pensar en ella porque responde exactamente a lo que necesitas desde que te levantas hasta que vuelves a acostarte.