¿Las cortinas térmicas realmente reducen el calor en verano?

Cuando llega el verano, hay una pregunta que se repite una y otra vez: ¿unas cortinas térmicas marcan la diferencia cuando aprieta el calor o no se nota apenas?

Después de hablar con clientes que ya las utilizan y de revisar muchas experiencias reales, hay una idea que se repite con bastante frecuencia.

De inicio, lo habitual es pensar que, al instalar unas cortinas térmicas, la habitación será mucho más fría. Lo que muchos descubren después de instalarlas es que no consiste en sentir una habitación fría de golpe. Lo que realmente ocurre es que la habitación tarda bastante más en calentarse. Por eso hay personas que no perciben una gran diferencia el primer día, pero sí después de varias jornadas consecutivas de calor intenso.

Esa sensación de entrar en el dormitorio a media tarde y comprobar que aún conserva parte del frescor de la mañana es la experiencia que más se repite. Es un cambio que muchas veces pasa desapercibido hasta que llega una semana especialmente calurosa.

¿Cómo funcionan las cortinas térmicas en verano?

El motivo es bastante sencillo. Las cortinas térmicas crean una barrera extra frente al calor que entra por el cristal. Conviene tener una idea clara desde el principio: unas cortinas térmicas no sustituyen al aire acondicionado ni hacen desaparecer una ola de calor.

Hay un momento en el que muchas personas descubren el verdadero valor de una cortina térmica: cuando la retiran para lavarla. Después de convivir con ellas durante meses, uno termina acostumbrándose a una temperatura más estable dentro de casa. Solo cuando desaparecen durante unos días, se hace evidente el trabajo que estaban haciendo.

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Cómo sacar el máximo partido a una cortina térmica en verano

Una idea en la que coinciden muchos usuarios que tienen instaladas cortinas térmicas es que no basta con comprar un juego para casa. Para que tengan efecto en la temperatura del hogar, conviene que estas cubran toda la ventana y reduzcan al máximo las rendijas por las que puede colarse el calor. Si quedan huecos en los laterales o en la parte superior, parte del calor seguirá encontrando un camino para entrar. A veces basta con dejar unos centímetros descubiertos para que el cristal vuelva a transmitir parte del calor al interior.

Es en las habitaciones con orientaciones sur u oeste donde más suele notarse la diferencia. La razón es sencilla: son las orientaciones que reciben más horas de sol durante el día.

Las cortinas térmicas no sirven para enfriar una habitación. Su verdadero valor está en retrasar la acumulación de calor dentro de casa. Cuando fuera encadenas varios días de altas temperaturas, esa diferencia suele notarse mucho más de lo que parece.

¿Se nota? La diferencia no suele medirse en una sensación inmediata de frío. Se nota, sobre todo, porque la casa conserva durante más tiempo el frescor que ya tenía.